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Los países que lideran la producción de chips y qué significa para tu vida

  • Writer: Carlos Novelo
    Carlos Novelo
  • Dec 7, 2025
  • 4 min read


La geopolítica de los semiconductores define el futuro económico, tecnológico y cotidiano de millones de personas.



Los semiconductores, o chips, se han convertido en el recurso estratégico más determinante del siglo XXI. Desde teléfonos móviles y automóviles hasta sistemas financieros y vigilancia satelital, prácticamente toda la infraestructura moderna depende de ellos. En este escenario, la producción global se concentra en un pequeño grupo de países cuya influencia tecnológica tiene consecuencias económicas y políticas de gran alcance. ¿Quiénes controlan esta industria y cómo afecta esta realidad a la vida diaria de los ciudadanos?




Liderazgo mundial en la producción de chips


La fabricación de chips es uno de los procesos industriales más complejos del mundo. Requiere inversiones multimillonarias, cadenas de suministro altamente especializadas y un nivel científico que combina física cuántica, ingeniería de materiales y diseño computacional. Aunque más de 20 países participan de alguna etapa, solo unos pocos dominan los segmentos críticos.


Taiwán: el epicentro de la fabricación avanzada.

Taiwán concentra más del 60 % de la producción global de semiconductores por contrato y cerca del 90 % de los chips más avanzados, según estimaciones de la Semiconductor Industry Association. TSMC, su principal fabricante, opera con tecnologías de 3 y 2 nanómetros, esenciales para la inteligencia artificial, la computación de alto desempeño y los dispositivos móviles de última generación.La dependencia mundial de Taiwán es tan profunda que cualquier interrupción en su capacidad productiva generaría pérdidas económicas estimadas en más de un billón de dólares, de acuerdo con análisis del Boston Consulting Group.


Estados Unidos: líder en diseño y equipamiento.

Aunque Estados Unidos fabrica solo alrededor del 12 % de los chips del mundo, mantiene un dominio incuestionable en diseño, propiedad intelectual y equipos de litografía avanzada. Empresas estadounidenses controlan segmentos estratégicos como software de diseño electrónico (EDA), arquitecturas de procesadores y maquinaria de precisión. Este liderazgo le otorga una influencia decisiva en las reglas de acceso a tecnologías globales, especialmente en el contexto de la competencia con China.


Corea del Sur: potencia en memoria y fabricación avanzada.

Corea del Sur es responsable de más del 40 % de la memoria DRAM y NAND mundial. Samsung y SK Hynix son pilares de la infraestructura digital, ya que estos componentes se utilizan en centros de datos, smartphones y sistemas de inteligencia artificial. Samsung, además, compite con TSMC en la fabricación de chips lógicos avanzados, con inversiones anunciadas que superan los 40.000 millones de dólares anuales.


China: gigante en crecimiento, pero dependiente de tecnología avanzada.

China es el mayor consumidor de chips del planeta, pero produce menos del 20 % de los que utiliza. A pesar de inversiones estatales masivas, enfrenta restricciones de acceso a maquinaria de última generación, lo que limita su capacidad de fabricar chips de vanguardia. Sin embargo, avanza rápidamente en segmentos de fabricación madura, esenciales para electrodomésticos, automoción y sensores industriales. Su objetivo declarado es alcanzar autosuficiencia tecnológica hacia 2030.


Otros actores clave: Japón, Países Bajos y la Unión Europea.

Japón provee materiales esenciales como químicos ultrapuros y obleas de silicio, mientras que empresas neerlandesas —especialmente ASML— tienen el monopolio global de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), indispensables para fabricar chips avanzados. La Unión Europea, por su parte, busca aumentar su participación en la producción global al 20 % para 2030 mediante el European Chips Act.





¿Cómo esta dinámica afecta tu vida diaria?


Aunque la producción de chips parece un asunto lejano, su impacto se manifiesta en múltiples aspectos cotidianos:


  1. Precios y disponibilidad de productos electrónicos

    La escasez global de chips entre 2020 y 2022 provocó aumentos de precios en computadores, tarjetas gráficas, consolas de videojuegos y automóviles. Cuando los países productores enfrentan tensiones geopolíticas o problemas de capacidad, los efectos se trasladan al consumidor.


  2. Calidad y velocidad de los dispositivos

    Los chips avanzados permiten mejoras en eficiencia energética, capacidad de procesamiento y funciones inteligentes. La hegemonía tecnológica de ciertos países determina qué tan rápido llegan estas innovaciones a los consumidores y qué compañías pueden competir en igualdad de condiciones.


  3. Seguridad de datos y soberanía tecnológica

    Los países que controlan los chips controlan, en cierta medida, el flujo global de información. Desde cifrado hasta inteligencia artificial, la seguridad digital depende de tecnologías que se diseñan y fabrican en un puñado de naciones. Esto influye en políticas de privacidad, defensa y comercio electrónico.


  4. Empleo y transformación industrial

    La transición hacia la automatización, los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial está vinculada directamente al suministro de semiconductores. Sectores como la automoción, la salud y las finanzas dependen de ellos para mantenerse competitivos.


  5. Competencia geopolítica con impacto económico

    Las restricciones tecnológicas entre Estados Unidos y China afectan cadenas de suministro globales y pueden generar fluctuaciones económicas que repercuten en inflación, inversiones y disponibilidad de productos.



Un equilibrio frágil: desafíos para la cadena de suministro


La concentración productiva en Asia oriental genera vulnerabilidades globales. Factores como tensiones en el estrecho de Taiwán, catástrofes naturales o disputas comerciales podrían desencadenar disrupciones severas. Diversificar la producción es costoso y lento: construir una planta de semiconductores puede tardar hasta cinco años y superar los 15.000 millones de dólares.


Los gobiernos buscan reducir riesgos mediante incentivos fiscales y reglamentaciones industriales, pero el dominio tecnológico acumulado por Taiwán, Corea del Sur y Estados Unidos continúa siendo difícil de replicar.


Perspectiva experta

Según proyecciones del MIT Technology Review y análisis de consultoras como McKinsey, la demanda mundial de chips crecerá entre 6 % y 8 % anual durante la próxima década, impulsada por la expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la electrificación del transporte. Los expertos coinciden en que el liderazgo en semiconductores será un determinante central del poder económico global.


En paralelo, los países están adoptando estrategias de seguridad tecnológica, como reservas estratégicas de chips y acuerdos bilaterales que garanticen suministro en caso de crisis. Este panorama sugiere que los consumidores vivirán en una economía cada vez más dependiente de la estabilidad geopolítica y de la capacidad científica de un puñado de actores.


La producción de chips es mucho más que un asunto industrial: constituye el núcleo del funcionamiento económico y social del mundo contemporáneo. Los países que dominan esta cadena de valor influyen en la innovación, la seguridad digital, la competitividad industrial y, en última instancia, en la vida cotidiana de millones de personas. Entender quién controla los semiconductores y por qué importa permite dimensionar las dinámicas de poder que definirán las próximas décadas.


Fuentes:

SEMICONDUCTOR INDUSTRY ASSOCIATION (SIA)

MIT Technology Review

Boston Consulting Group

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